Estamos hechos de historias

Un viaje educativo puede ser el nombre que le pongamos a una sencilla excursión a una ermita cercana o una aventura más larga, como una visita a Roma que acabe convirtiéndose en un viaje en el tiempo. El proceso de descubrimiento del niño, especialmente al hacerlo acompañado por sus padres, tiene más beneficios que el de los conocimientos concretos adquiridos. Te contamos algunas de las ventajas aquí y en nuestro tablero de Pinterest “aprender viajando” te ponemos fotos que te ayudarán a decidirte.

Tiempo en familia

Durante un viaje se comparte siempre un tiempo de calidad. Vivir pequeñas aventuras en familia permite al niño disfrutar de una sensación de seguridad mientras se expone a cambios, novedades e incertidumbres. Y aunque los padres estén acostumbrados a ver a sus pequeños descubrir el mundo y experimentar montones de “primeras veces”, las que hagan en familia serán especiales porque son todos juntos los que aprenden, se maravillan y disfrutan.

De la teoría a la práctica

Durante el viaje, el niño, fuera de la estructura y la rutina de la escuela, está mucho más libre y expuesto, experimenta en primera persona todo lo que está aprendiendo. Vistas, sonidos, olores, sabores y experiencias táctiles están a su alcance en nuevos entornos, urbanos y naturales; podrán admirar obras y monumentos que están ligados a religiones propias y ajenas; en telas y materiales de culturas presentes y pasadas; en alimentos de siempre que no se encuentran en su día a día.

El aprecio por las diferentes culturas

Si tienes la oportunidad de llevar a tus hijos a otro país, le estarás ofreciendo la oportunidad de apreciar diferencias y similitudes entre culturas. Descubrir otros idiomas, sorprenderse por las pequeñas cosas cotidianas que no funcionan igual o probar comidas desconocidas son algunas de las formas tangibles que tendrán los niños de comprobar que su realidad es sólo una más entre muchas. En palabras de San Agustín: “el mundo es un libro y aquellos que no viajan, no leen de él más que una página.”

Nueva perspectiva sobre la historia

Lo que en clase puede resultar un aburrido compendio de nombres, fechas y lugares, en la práctica puede adquirir vitalidad y emoción. Al ver sitios históricos nos resulta más fácil visualizar los hechos; al concentrarnos en los protagonistas, nos sentimos más cerca de ellos (¡mirad qué cosas tan chulas se pueden organizar para conocer la historia local!). Los episodios de la historia pueden tomar la forma de cuentos y fábulas que atraen a los niños y les generan curiosidad.

Michelle Kulas escribió en USA Today este artículo sobre los beneficios del viaje educativo para los niños que nos encantó. Aquí os hemos contado algunas de las cosas que aprendimos leyéndolo.

 

 

 

  2 comments for “Estamos hechos de historias

  1. 12 junio, 2015 at 5:03 pm

    Acabo de descubrir el blog, me ha encantado, enhorabuena, os sigo. Saludos.

    • Fabulist Travel
      12 junio, 2015 at 5:51 pm

      ¡Gracias, Miryam! ¡Nos vemos en las redes!

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